No hay duda que tener un perro puede resultar una estupenda compañía. Sin embargo, no todas las personas están capacitadas para tener una mascota. Muchas veces, producto de la falta de ecuación los caninos terminan vagando por las calles de la ciudad, pudiendo convertirse en portadores y transmisores de enfermedades.
Debemos saber que cuando el estado mata perros está comprobado
que la gente obedece menos las normas, abandona más y adopta menos. Y a la
inversa donde el Estado da el buen ejemplo, la gente responde en concordancias
sabido que la única forma de lograr ciudadanos responsables es a través de la
educaciòn, ejemplo y en la acción, fundamentalmente de los gobernantes.Por
lo tanto, si el Estado trata a los animales como “material descartable” y evade
sus responsabilidades, descargándolas sobre las espaldas de ciudadanos y
Protectoras de Animales difícilmente pueda exigirle responsabilidad a alguien.
La captura y posterior eliminación de perros, desde la vía publica, es un
método destinado al fracaso ya que se actúa sobre las consecuencias y no sobre
la fuente de la sobrepoblación. La matanza ofrece sólo una solución aritmética
al problema de la superpoblación ya que cada animal sacrificado reduce sólo en
un ejemplar la población, pero los perros se reproducen en forma geométrica,
muchos ejemplares nacen en cada camada.
No se puede castigar a un inocente por un delito o falta que no haya cometido.
En ese sentido, es obvio que la problemática del perro callejero puede ser
considerada responsabilidad de los propietarios, e incluso del Estado, pero de
ningún modo puede atribuirse responsabilidad alguna a los propios animales.
Cabe señalar que la práctica del sacrificio de animales atenta contra las
posibilidades educativas en materia de tenencia responsable ya que ni el
respeto a los derechos de los demás ciudadanos ni a la mascota podrán ser
inculcados por autoridades que no den el ejemplo en ambos sentidos.
La matanza sistemática y / o indiscriminada de perros atenta contra las
posibilidades de erradicar las causas del problema y sienta las bases para una
prolongación ilimitada del mismo.
Señala Rodrigo Diaz, vocero de
. la eliminación de canes implica el mal uso de los fondos públicos ya que
municipios eliminan a 300 animales en promedio mensualmente. En el escenario nacional, esto representa un gasto anual que alcanza el millón de dólares. Mes a mes esta medida abulta el bolsillo de algunos con el dinero de todos los contribuyentes. Sustentar la política de Control Canino en la eliminación, implica la continua repetición del mismo procedimiento sin resultados sustentables. La compra de eutanásicos, de jaulas y rejas, la simulación de jornadas de adopción y latercerización del sacrificio, alimenta una lucrativa industria de la muerte que sólo beneficia intereses personales y no los de la comunidad.
Nota por Juan Carlos Cuitiño


Comentarios recientes
hace 7 meses
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años